Ponencias de CIGAED 2009: el cambio

Están disponibles las ponencias (los textos y/o las presentaciones, pero también los vídeos, aunque ármese de paciencia si quiere ver alguno) del I Coloquio Internacional en Gestión de Archivos y Administración Electrónica de Documentos (CIGAED), organizado por el Centro de Documentación y Archivo de la Universidad Simón Bolívar (Venezuela) el pasado mes de marzo. Como siempre, escribo antes de haberlo leído todo -aunque lo prefiero, que luego se me olvida-. La persona que me llamó la atención sobre este recurso, me recomendó con acierto dos de las ponencias. Esas, al menos, sí que las he leído ya. Y no me resisto a re-recomendarlas y a recoger un par de frases.

En primer lugar, la conferencia inaugural de Antonia Heredia: “La e-Administración y la e-Gestión Documental. Aproximación a una realidad” (tras un buen rato de espera, acabo de descargar el vídeo, pero no me funciona el audio…). En ella, entre muchas otras cosas, habló de cambio:

El factor que introduce la novedad, no es otro, que la aplicación de las nuevas tecnologías a una y a otra [la gestión administrativa y la gestión documental] que afectan a sus metodologías, a los procesos, pero no a la respectiva esencia de ambas. Lo que no quiere decir, ¡que no haya cambio! –claro que los hay, y mucho- empezando por las responsabilidades, las corresponsabilidades, el compromiso mutuo y la inversión.

Y, en segundo lugar, la presentación de la ponencia de José Gregorio Silva, “Archiveros y computistas. Integrar dos conocimientos para la definición de sistemas de gestión documental en las organizaciones”, en la que habla de trabajar con otros profesionales, de integrar nuestros conocimientos, de transdisciplinaridad. De archiveros y Arquitectura de la Información, de Web 2.0 y Archivos 2.0. De ser visionarios.

“Los problemas son los mismos, sólo cambia el formato”. No es verdad. En realidad, hay problemas diferentes en todos lados. Estamos en un punto de inflexión importante. Entre los que nos hablen de una nueva etapa de la historia habrá muchos charlatanes… Entre los que nos hablen de ella habrá muchos ciegos, muchos distraídos, y muchos que no quieren ver…

Reconocer el cambio, afrontar el cambio, participar del cambio. En un momento (que es también personal) de cambios, la actitud con la que se afronten es fundamental. Así que, por mi parte, trataré de abrir los ojos y estar atento. Porque quiero ver. Aunque a veces me engatusen (o me deje engatusar por) los charlatanes. ¡Buena lectura!

Encuesta: ¿qué es más necesario para que los archiveros participemos en la e-Administración?

Una archivera municipal se lamentaba recientemente en Arxiforum del desconocimiento por parte de su organización, concretamente del personal directivo -político en este caso- e informático -sobre todo hacía hincapié en estos- de los objetivos y funciones del archivo, y mucho menos de los criterios archivísticos necesarios para implementar servicios de e-Administración y gestión de documentos electrónicos, que era la cuestión a propósito de la cual lanzaba su mensaje, y a partir de la cual me gustaría hacer una pequeña encuesta.

En esta situación, seguramente bastante común, y dejando a un lado posturas victimistas (la culpa es de los demás, que no me hacen caso: el “Archivero-Calimero” que decía un amigo), parece que el Archivo -cada archivo en particular o el mundo de los archivos en general- no ha sabido/podido/querido:

  • Comunicar su función al resto de agentes que intervienen en el ciclo de vida de los documentos. A lo mejor, porque ésta no está bien definida ni en la normativa, ni en la doctrina archivística.
  • Posicionar a sus miembros (los archiveros) como especialistas en el ámbito de la Administración electrónica. A lo mejor, porque no lo somos, o pensamos que no tenemos por qué serlo; y si pensamos que sí, porque no lo hemos demostrado.
  • Trabajar codo con codo con otros profesionales, especialmente con los informáticos. A lo mejor, porque no hablamos un mismo lenguaje o carecemos de la formación necesaria para ello.

Todo ello, en detrimento de la profesión y de su compromiso con la sociedad.

Por esta razón, pregunto (y, si la participación es significativa, comentamos los resultado en una anotación posterior):

Había que probar esto de las encuestas, ¿no?

Actualización (19-05-2009): dejo abierta aún la encuesta, esperando que otras almas caritativas participen. ¿168 visitas al post y sólo 16 personas han participado? Ay ay ay… ;-)

Perspectivas para 2009 (nunca es tarde…)

Gustavo Castañer, archivero en la ONU, ha creado y administra desde hace unos meses el grupo Archiveros en Facebook, iniciativa que, según sus propias palabras:

… intenta ser una plataforma para los archiveros hispanos en Facebook, siguiendo la inspiración de nuestros colegas anglófonos. Todas las noticias sobre el mundo de los archivos, los profesionales que en ellos trabajan y las actividades para su difusión y mejora son bienvenidas aquí. Esperemos que pueda resultaros de utilidad.

Archiveros en Facebook (AeF) cuenta en estos momentos con 85 miembros, pocos en comparación con los más de 700 de Archivists on Facebook o Archives and Records Management, pero suficientes para ir forjando poco a poco la comunidad y esperar su crecimiento a lo largo de este año para crear una verdadera red social de archiveros hispanoparlantes a la que todos/as estáis invitados/as.

Una vida bastante ajetreada en los últimos meses me ha impedido -aparte de actualizar muchísimo más a menudo este blog- participar activamente en el grupo, en el que, por cierto, aparezco inmerecidamente como “coordinador” (no me acordaba hasta que lo he visto en la página del grupo antes de escribir estas líneas). Para matar dos pájaros de un tiro, esto es, comenzar a participar en las actividades de AeF y retomar la actualización periódica de @rchivista, he creído que lo mejor sería responder desde aquí a la invitación que, a través de un hilo de debate titulado Perspectivas 2009, nos hacía Gustavo en AeF para compartir “los proyectos archivisticos de nuestras respectivas instituciones o simplemente de lo que esperamos o nos gustaría que nos deparara 2009 en el terreno profesional”.

Antes de nada he de advertir que mis perspectivas, más que a nivel institucional o corporativo, son personales, dado que en pocos meses, si todo va bien, comenzaré una nueva andadura profesional en otro centro de trabajo (aún no sé cuál). Esto es algo que, a pesar de la incertidumbre sobre dónde pasaré el segundo semestre del año, me resulta ilusionante. Incertidumbre e ilusión, o ilusión pero incertidumbre, es también lo que me evoca el 2009 para el mundo de los archivos (sobre todo, dado que es lo que me queda más cercano, los archivos públicos españoles y, sobre todo, los de la Administración General del Estado)

  • De cara al 2010. Que está a la vuelta de la esquina. Y aunque en tiempos como los que corren suene casi a chiste lo que pretendía los líderes europeos diez años atrás al diseñar la llamada Estrategia de Lisboa (“hacer de la Unión Europea la economía más competitiva del mundo y alcanzar el pleno empleo antes de 2010”), lo cierto es que el nuevo marco definido por la Ley 11/2007 [pdf] -gracias al impulso de iniciativas como i2010-, sea bueno, malo o regular, nos obliga a ponernos las pilas. Si es que queremos estar ahí. Yo por mi parte ya he empezado a recopilar recursos y a leer alguna que otra cosa. Pero todavía me queda muchísimo por aprender, así que creo que mi principal reto en este año será el de aprender un poco más sobre todo lo relacionado con la gestión de los documentos electrónicos y sobre los servicios de la e-Administración.
  • Frente a los retos que plantea el Archivo 2.0, una idea -amparada bajo el paraguas del dospuntocerismo que parece que impregna todos los sectores de la actividad humana- que recoge tendencias que ya venían llevándose a cabo en el ámbito de los archivos, que apuesta por dotar de mayor protagonismo a los usuarios y que es cada vez más visible en algunos proyectos (véanse por ejemplo algunos de los presentado en el número 207 de 2007 de La Gazette des Archives francesa). Una propuesta de presente y de futuro que está siendo (y lo será mucho más este 2009) debatida, difundida y precisada en reuniones profesionales (como la celebrada recientemente en Manchester), en la bibliografía archivística (como el libro ya publicado de Steve Bailey y los futuros de Kate Theimer y Jennie Hill) y -cómo no- en la archiblogosfera. Un archivo conectado con la sociedad; que conversa y se enriquece con los usuarios, los “viejos” y los “nuevos”, y también con los no-usuarios (véase el “Avant-propos” de Elisabeth Verry en la revista antes indicada). Esta cuestión la he seguido más de cerca: mi objetivo al respecto este año es mantenerme al tanto de lo que se cuece y, si es posible, pasar de la teoría a la práctica.
  • Y, relacionado con el punto anterior, este año puede ser el del comienzo del salto cualitativo (y cuantitativo) en lo que se refiere a la presencia del archivo en la Web y de una nueva generación de sistemas de información archivística en línea. En 2009 avanzaremos en el desarrollo de grandes iniciativas colectivas como el Portal Europeo de Archivos, que convivirán con otros proyectos más pequeños en cuanto a medios, contenidos y alcance; muchos, seguro, con funcionalidades de corte 2.0. Y seguro que surgirán nuevos problemas -pero también se avanzará en las fórmulas para su consecución- cuando se intenten integrar algunos de estos sistemas para ofrecer mejores servicios. Para ello, seguiremos hablando (y lo que nos queda) de interoperabilidad y normalización, con especial atención a los nuevos documentos de las NEDA que vayan apareciendo.

Se abre un terreno, como ya he dicho, ilusionante y lleno de oportunidades desde mi punto de vista. Las incertidumbres vienen sobre todo porque aún no sabemos (no sé) si estamos preparados (si lo estoy) o no, y si llegaremos a tiempo. Nunca es tarde si la dicha es buena, y por ganas que no quede. Más, cuando existe otro motivo -quizás el más importante, ya que es el factor humano- para la ilusión: las últimas semanas he podido conocer y disfrutar con una nueva promoción de archiveros y archiveras, diversificada en cuanto a formación, experiencia e inquietudes profesionales; y, sobre todo,  compuesta por personas con la mente muy abierta, cargada de conocimientos y con muchas ganas de trabajar y seguir aprendiendo. Por eso, este post con el que retomo de nuevo el blog -supongo que, ahora sí, por una buena temporada- va dedicado a Alejandra, Julián, Mª Eugenia, Rocío, Cecilia, Francisco Javier, María, Berta, Ángela, Diego, Mª José, Laura, Santi, Nerea, Mercedes, Ana, Javi Requejo, Guillermo, Javi Vélez, Isabel, Víctor, Javi Fernández, Mónica y Elsa. Va por ustedes.

Sobre archiveros, derechos civiles y el papel de las asociaciones

Lo que hacemos los archiveros es importante. Pero sólo es importante en el contexto de su relación con las personas -nuestros colegas, nuestros usuarios, la sociedad en general. No creo que podamos quedarnos sentados e ignorar la injusticia social, sobre todo cuando afecta directamente a nuestra comunidad. La verdadera cuestión en este primer tema es si queremos expresar de forma colectiva nuestras opiniones sobre cuestiones de importancia para nuestra comunidad o no. Si la respuesta es ésta última, creo que estamos mermados y marginados como comunidad.
[…]
Estaba mal en 1855, mal en 1903, mal en 1942, mal en 2008, y mal en cualquier caso en el que los derechos civiles sean negados a cualquiera de nuestra comunidad. Quiero estar asociado a una asociación [que esté] en el lado correcto de esta cuestión.

De un post de Terry Baxter sobre la conveniencia de que la SAA abogue públicamente por la igualdad de derechos, incluido el matrimonio entre personas del mismo sexo (con especial referencia a la Proposición 8), para todos sus miembros. (Y, en definitiva, sobre si la SAA debe abogar por cuestiones no estrictamente relacionadas con los archivos)

Sigue leyendo

La cuarta dimensión

En mi opinión, los archivos son una fuente material de información esencial y un medio de comunicación entre los distintos periodos de la historia. Gracias a los archiveros, que trabajamos en una cuarta dimensión, las generaciones pueden dialogar entre sí. Todo lo que protegemos y conservamos, todo lo que hemos heredado de nuestros predecesores y todo lo que venimos a añadir a esa herencia, forma parte de un proceso de comunicación. Cada generación se plantea interrogantes sobre su pasado, en función de sus preocupaciones cara al futuro. Yo estimo que los archivos guardan una relación con el futuro esencialmente.

[…]

Creo que, en definitiva, la esencia de los archivos estriba en su carácter de instrumento del diálogo entre las generaciones. El Canadá cuenta hoy en día con de 30 millones de habitantes, pero yo, por mi condición de archivero, estoy al servicio de una población diez veces mayor: los 300 millones de canadienses que han vivido, viven y vivirán en esta tierra desde el año 1600 hasta el 2200.

Ian Wilson, nuevo presidente del CIA, entrevistado por Jens Boel, Archivero Jefe de la UNESCO para The UNESCO Courier.

(Vía WITNESS Media Archive)

Actualización (16/01/2008): resulta que en el mismo número de El Correo de la UNESCO hay un pequeño artículo de Antonio González Quintana (“España: el pacto de silencio“) a colación de las ¿finalmente frustradas? actuaciones del juez Garzón relativas a la desaparición de personas durante la Guerra Civil. Puestos a recoger (como en el caso anterior) una cita, ahí va el último párrafo, bastante contundente:

Más necesaria que las grandes declaraciones políticas acerca de la importancia de conocer la verdad sobre nuestro pasado, usadas muchas veces como arma oportunista de distanciamiento de los rivales políticos, es la puesta en marcha de políticas archivísticas concretas. En primer lugar, en el terreno legislativo, se hace imprescindible en España una Ley de Acceso a la Información. Del mismo modo, España no puede seguir careciendo de una Ley de Archivos que regule de forma clara el funcionamiento del sistema archivístico español y concrete responsabilidades y competencias sobre su patrimonio documental.

(Si es un perro me muerde… aún así, dí con él a través de Tribune des Droits Humains)

Perdiendo el juicio

Un fenómeno interesante que sucede con los medios de comunicación -y que seguro que tiene un nombre, aunque yo lo desconozco- es que cada determinado tiempo se centran una noticia y la exprimen hasta que ya no cae ni una gota. Con ella se abren los periódicos, se discute en tertulias radiofónicas y en mesas de “debate” televisivas, se escriben encendidas columnas y si tiene ritmo, hasta se saca un politono. Una mañana, te despiertas y desayunas con un nuevo notición que hace que te olvides de aquello con lo que te habían aburrido los días anteriores y con lo que te tendrán entretenido hasta que la vaca deja de dar leche y se busque otra a la que ordeñar.

Con lo que se llegó a llamar la “crisis de la Administración de Justicia”, los medios no es que hayan perdido el juicio… pero lo cierto es que durante bastante tiempo hemos tenido el soniquete de fondo. Empezó fuerte con la huelga de los funcionarios, hace unos meses. Luego se calmó un poquito hasta que una serie de desdichados errores judiciales dieron de nuevo la voz de alarma.

Sin hacer tanto ruido, de tanto en cuanto aparecen en periódicos locales noticias denunciando el estado lamentable de algunos archivos judiciales. El blog de María José Aldaz ha recogido ya unas cuantas, algunas acompañadas de fotografías que quitan la respiración.

Ahora parece que las aguas se han calmado y es un poco desalentador echar la vista atrás y comprobar cómo la comunidad archivística no ha aprovechado el interés mediático para hacerse oír, plantear soluciones y mejorar su visibilidad. Esta idea ha sido el eje de mi anotación en el blog de SEDIC, que dedica su tema del mes de junio a los archivos judiciales.

La modernización de la gestión documental y la dotación de personal cualificado en los archivos judiciales son factores cruciales para el buen funcionamiento de la Administración de Justicia. Como asociación de profesionales nos gustaría contribuir a ofrecer una información más directa sobre cuál es la situación de estos archivos, y sobre los problemas de la documentación en la Administración de Justicia en general. Por ello, decidimos dedicar el tema del mes de junio a los archivos judiciales. El blog está abierto a todas las colaboraciones que nos queráis hacer llegar para contribuir a un mejor conocimiento de la situación, tanto de las carencias como de las iniciativas que merezca la pena destacar.

Nunca es tarde si la dicha es buena, y se echan de menos muchas voces -más cualificadas que la mía en cualquier caso, que sólo pretendía romper el hielo-. Espero que la iniciativa del Equipo de Redacción del Blog de SEDIC no caiga en saco roto como ha sucedido, por ejemplo, con la celebración sin pena ni gloria el pasado día 9 del Día Internacional de los Archivos (¿Día Internacional de los Archivos?, ¿pero qué me dices?). Esta es una buena oportunidad para comunicar, debatir y proponer ideas. Puede que llegue un poco tarde, pero no hay que desaprovecharla. Porque nadie, sino los archiveros, hará que los archivos, en este caso los judiciales, pasen de ser almacenes infectos, a motor de la modernización de las organizaciones en general, y de las Administraciones Públicas en particular, a ser garantes de derechos y depósito de una parte importante de nuestra memoria colectiva.

Paco Fernández Cuesta: El archivo como problema y como solución: la implicación de la comunidad profesional

Respuesta a una columna publicada en El Diario Montañés

Esta anotación recoge el comentario que he realizado en la versión electrónica de El Diario Montañés, a la columna titulada ¿Un dineral para cuatro marginales?, escrita por la periodista Violeta Santiago y referida al recién construido edificio que albergará la Biblioteca Central, el AHP y el Archivo de la Comunidad Autónoma de Cantabria, cuestión que vengo tratando en las últimas semanas (I y II).

Sra. Santiago: en primer lugar, ese “pedazo de edificio” servirá para custodiar, en condiciones que garanticen su permanencia, un importante volumen de colecciones bibliográficas y fondos de archivo que actualmente no cuentan con condiciones dignas para su conservación. Una vez organizado y descrito, podrá ser digitalizado y puesto a disposición de esa “cantidad de personas que viven [sic] en lo virtual y de espaldas al inmensísimo placer de la lectura”, mientras los “cuatro seres marginales” podrán acudir a esa “instalación superlativa” para obtener un servicio presencial de calidad. Por todo ello, considero que el gasto (de todos los/as españoles/as, no solo de los/as cántabros/as) está más que justificado -otra cosa es cómo se ha gestionado-.

Por otro lado, en lugar de centrarse tan exclusivamente en los pobres ciudadanos y ciudadanas “de tacón alto” y “enganchadas a los cybercafés”, podría haber hecho extensivo su “rapapolvos” a los periodistas y medios de comunicación que apenas han llamado la atención sobre la situación de las bibliotecas y -mucho menos- los archivos en nuestra Comunidad Autónoma.

Por último, y centrándome en el caso de los archivos, me da la impresión de que usted -al igual que muchos de sus compañeros- no suele buscar sus fuentes en los archivos administrativos del Gobierno de Cantabria… ya que se habría dado cuenta de que prácticamente no existen. Sin embargo, se limitan a informar en muchas ocasiones a partir de las notas de prensa que difunde… por vía telemática. Muy acorde con los tiempos, ¿no?